Pero muchas personas ven cosas positivas en la eutanasia, ya que la mayoría de las personas no padece mucho dolor físico a la hora de la muerte, pero morir con un tubo insertado en cada orificio con una sábana plástica recubriendo el colchón por si no podemos contener nuestras necesidades,y necesitar ayuda hasta para afeitarse o peinarse, no es el modo en el que queremos vivir, creemos que es indigno.
Para muchas personas el miedo a extinguirse como una vela antes de tiempo ha sido sustituido por un miedo mayor, el de padecer una muerte dolorosa y prolongada. Pero lo que más teme la gente no es la muerte, sino la muerte sin dignidad. Esta es una ansiedad sentida, muy profunda cuando la gente de hoy se enfrenta al envejecimiento y a la indignidad, y por último esta el miedo más profundo de todos, tememos convertirnos en dependientes de otras personas y de aparatos para realizar nuestras funciones más básicas y cubrir nuestras necesidades esenciales.
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