lunes, 20 de febrero de 2012

¿SOY LIBRE DE DECIDIR EL MOMENTO DE MI MUERTE?

Hasta hace poco no podía ni imaginarme como puede haber personas que quieran morir, puesto que eso significa dejar toda una vida atrás, una vida que seguro ha tenido muchos momentos buenos (momentos que mucha gente no recuerda, cuando dice frases como "que asco de vida", "me quiero morir", etc..), sin contar con el vacío que dejarán en aquellas familias, que inevitablemente, se pararán a pensar "que hemos hecho mal",Aunque no hace mucho, unos amigos me contaron que oyeron un ruido muy fuerte en el patio de su edificio, se asomaron por la ventana...y sorprendentemente era uno de sus vecinos, que se había tirado desde un cuarto piso; también me contaron que esa misma semana hubo otro suicidio también en mi ciudad...lo que más me sorprendió de estos dos casos es que el primero era un chico de 20 años y el segundo de 18 (¡que podría pasar por su mente para que unos chicos tan jóvenes se dieran por vencidos tan pronto!). Tan bien me llamó la atención que tanto familiares como amigos aseguraban que aparentemente no tenían motivos para hacerlo. Todo esto me llevo a pensar que los problemas pueden estar más cerca de lo que pensamos, y quién te dice que mañana no será una persona muy cercana a ti quien lo haga.

ASUNTOS DE VIDA Y MUERTE


Hay personas que deciden quitarse la vida por que no pueden valerse por sí mismas, como en el caso de una persona mayor o con una enfermedad como la tetraplegia, también hay situaciones de suicidio provocadas por una fuerte depresión de la cuál no se creen capaces de salir, o simplemente por que no han encontrado un motivo por el cuál seguir viviendo.
En general nadie quiere estar presente cuando llegue su muerte, el problema es que no tenemos mucha elección. Es precisamente el deseo de poder elegir, lo que lleva a querer que se legalicen términos como la eutanasia.
Según la RAE , eutanasia, es el acontecimiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para poner fin a sus sufrimientos.
Pero al fin y al cabo, eso tan solo es una definición, la cuál no nos informa de cuales son los riesgos de legalizar la eutanasia.
Por ejemplo la posibilidad de hacer un diagnóstico equivocado, porque ¿que ocurriría si creyendo equivocadamente que el paciente era un enfermo terminal , se decide aplicar la eutanasia y luego resulta que su enfermedad podría haberse curado espontáneamente?.
Indagando un poco, encontré un artículo que hablaba del bajo coste de la eutanasia, frente al caro coste de la asistencia a los enfermos crónicos y terminales. Esto podría ser otro de los problemas, ya que podría llevar a abusos por parte de los sanitarios.
También hay que tener en cuenta la posibilidad que existe de abusos por parte de los familiares del enfermo, que pueden ver la eutanasia como la manera de librarse de las cargas que implican los cuidados y evitar ver como desaparecen sus ahorros de una vida en cuidados muy caros.
O por ejemplo, ¿como se sentirían los ancianos y discapacitados cuando se les ingresara en un hospital?, yo desde luego, si estuviese en su lugar, tendría miedo, simplemente por el hecho de pensar que mis familiares o médicos pudiesen decidir aplicarme la eutanasia.
Por no nombrar los efectos psicológicos sobre aquellos médicos que fueran en contra de sus ideas, a cerca de acabar con una vida voluntariamente, porque ¿acaso los médicos y el personal sanitario no se endurecerían por la experiencia? .Además, el médico que acaba de practicar una eutanasia, ¿lucharía tanto como lo hubiera hecho para salvar la vida de su siguiente paciente?.
Por último tendríamos el efecto en la sociedad al legalizar la eutanasia, ya que todo lo legalizado, hace que nuestra conciencia nos permita hacerlo como algo normal, y que existiera un grupo especializado de personas autorizadas a realizar la eutanasia, podría rebajar el ya poco respeto que se tiene a la vida en la sociedad.

EL MIEDO A LA INDIGNIDAD

Pero muchas personas ven cosas positivas en la eutanasia, ya que la mayoría de las personas no padece mucho dolor físico a la hora de la muerte, pero morir con un tubo insertado en cada orificio con una sábana plástica recubriendo el colchón por si no podemos contener nuestras necesidades,y necesitar ayuda hasta para afeitarse o peinarse, no es el modo en el que queremos vivir, creemos que es indigno.
Para muchas personas el miedo a extinguirse como una vela antes de tiempo ha sido sustituido por un miedo mayor, el de padecer una muerte dolorosa y prolongada. Pero lo que más teme la gente no es la muerte, sino la muerte sin dignidad. Esta es una ansiedad sentida, muy profunda cuando la gente de hoy se enfrenta al envejecimiento y a la indignidad, y por último esta el miedo más profundo de todos, tememos convertirnos en dependientes de otras personas y de aparatos para realizar nuestras funciones más básicas y cubrir nuestras necesidades esenciales.

¿ES ESTE EL CAMINO QUE DESEAMOS QUE SIGA LA SOCIEDAD?

El libro “Compasión mortal”, escrito por Rita Marker cuenta la historia de Derek Humphry, desde la perspectiva de su segunda esposa, Anna.
Derek había obtenido mucha fama y admiración gracias a su libro “La vida de Jean”, en el que describía cómo motivado por la compasión, ayudó a morir a su esposa Jean, que padecía cancer. Más tarde, su segunda esposa, Anne, también contrajo un cáncer.
Según Anne, Derek, la abandonó porque ella se negó a suicidarse como él le sugirió, y él no estaba dispuesto a cuidar de ella. Ésta escalofriante historia, dio una vuelta trágica cuándo Anne se suicidó, y en su nota final afirmaba que Derek había asesinado a Jean (su primera esposa), porque quería librarse de ella, puesto que al estar enferma hubiese tenido que cargar con sus cuidados y gastos económicos.

Mi opinión personal, es que tenemos que tener cuidado de no jugar a ser Dios o que parezca que estamos haciendo algo bueno, cuando en realidad lo que estamos es enmascarando el egoísmo humano.
“Cada persona es una obra maestra de la creación, que refleja la imagen divina, y por tanto posee un valor incalculable”.